Una maleta de aluminio puede acompañarte durante años. Mantener limpia la carcasa y las piezas móviles en buen funcionamiento no exige productos complicados: un paño suave, un poco de agua y algunos hábitos sencillos suelen bastar.
Limpia la carcasa con cuidado
Después del viaje retira el polvo con una bayeta de microfibra seca. Pasa luego un paño apenas humedecido con agua templada y un poco de jabón neutro. Limpia sin frotar con fuerza, retira el jabón con otro paño húmedo y seca enseguida con microfibra.
Evita estropajos abrasivos, lana de acero y limpiadores agresivos, que pueden alterar el acabado. Para una mancha difícil, prueba el producto en una zona discreta y sigue las indicaciones del fabricante.
Arañazos y pequeñas abolladuras
El aluminio muestra parte de sus viajes. Pueden aparecer arañazos superficiales y pequeñas abolladuras, sobre todo si la maleta va en bodega. Forman parte de la pátina del material. No intentes enderezar una abolladura ni pulir la superficie sin comprobar que el método es adecuado para tu modelo. Si una pieza deja de funcionar, consulta con atención al cliente antes de repararla.
Ruedas, asa y cerraduras
- Ruedas: retira con cuidado pelos y fibras cerca de los ejes y comprueba que giren libremente.
- Asa telescópica: limpia las guías visibles cuando esté extendida. No la fuerces si se atasca.
- Cerraduras: utilízalas de vez en cuando y guarda la combinación en un lugar seguro, separado de la maleta.
Renueva el interior
Vacía la maleta por completo. Aspira polvo y migas con un accesorio apropiado y pasa un paño casi seco por el forro si sus instrucciones de cuidado lo permiten. Déjala abierta hasta que el interior esté totalmente seco.
Entre un viaje y otro
Guarda la maleta en un sitio seco, lejos del calor y sin objetos pesados encima. Revisa rápidamente carcasa, ruedas y cerraduras antes de la siguiente salida.


